
LOS ÁNGELES — Un mexicano fue sentenciado el jueves a seis años de prisión por ingresar en docenas de ordenadores y chantajear a sus jóvenes dueñas para que le enviaran vídeos sexuales explícitos, informó el departamento de Justicia estadounidense en un comunicado.
Luis Mijangos, un inmigrante indocumentado que reside en Santa Ana, entró en unos 100 ordenadores que pertenecían a al menos 230 personas -muchas de ellas menores de edad- a través de un virus que se instalaba cuando éstas creían estar descargando música pop.
Los documentos del tribunal describen cómo Mijangos, de 32 años, entraba en los ordenadores de las mujeres, revisaba las fotografías en busca de imágenes comprometedoras, leía los mensajes instantáneos y correos electrónicos, miraba a sus víctimas a través de sus webcams y luego las amenazaba con reenviar la información a sus contactos si no le mandaban a él vídeos porno caseros.
El juez de distrito George H. King calificó las acciones de Mijangos de "guerra psicológica" y "ciberterrorismo" al decidir la sentencia.
Mijangos se declaró culpable en marzo de cargos federales por acceder intencionalmente a ordenadores sin autorización y por interceptar comunicaciones privadas.
La investigación comenzó cuando una de las víctimas pidió ayuda a la policía, según los documentos judiciales, y el FBI arrestó al mexicano en su casa en junio de 2010.
"Ahora vivimos en un mundo digital y confiamos a nuestros ordenadores personales desde nuestras transacciones bancarias hasta las comunicaciones íntimas con amigos y familiares", dijo el fiscal de distrito André Birotte. "Mijangos invadió la santidad de muchos mundos digitales y usó contenido íntimo para victimizar" a estas mujeres.
El FBI se felicitó por la sentencia, que consideró "apropiada basada en el espeluznante impacto que este comportamiento tuvo en numerosas jóvenes", dijo Steven Martínez, director asistente de la oficina de la policía federal en Los Ángeles.
Espero que esta sentencia sirva para advertir a las víctimas de los criminales de internet que pueden confiar en la ley cuando se vean amenazadas y que siempre eviten enviar imágenes comprometedoras al ciberespacio", agregó el oficial.
Durante la audiencia del jueves, dos víctimas de la extorsión describieron la situación que vivieron como una "pesadilla".
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